PARACAÍDAS

Gobierno en deuda con la UdeC 

Rogelio Guedea

Hace unos días el rector de la Universidad de Colima, Christian Torres Ortiz, dictó una conferencia titulada “Desafíos del retorno educativo en la Universidad de Colima”, la cual sirvió como clausura de las Jornadas Académicas 2021 de nuestra máxima casa de estudios.

 La conferencia abordó temas cruciales relacionados con las nuevas formas de la enseñanza-aprendizaje que ha impuesto la emergencia sanitaria que todavía padecemos, formas que mayoritariamente están vinculadas con la formación en línea, pero el rector también abordó un tema que ha pasado casi desapercibido por la opinión pública y que tiene que ver con la demanda que tuvo la institución educativa para este nuevo ciclo escolar, en el cual se logró una admisión histórica.

 Sí, lo anterior se logró pese a la pandemia pero también pese a las campañas de desprestigio a las que, desde diferentes frentes, nuestra casa de estudios ha sido objeto. Insisto: La histórica admisión para este ciclo escolar probó no sólo que la Universidad de Colima sigue siendo la máxima y más reconocida institución de educación media superior y superior de la entidad, sino que también ha sido impermeable a los sistemáticos ataques que la quieren poner en el ánimo de la sociedad como una institución sin méritos de ningún tipo.

 No es así. En esta pandemia, la Universidad de Colima ha demostrado tener los arreos suficientes para estar a la altura de cualquier circunstancia adversa y de ponderar lo esencial por sobre lo accesorio, esto es (para este caso) la vida y salud de la comunidad universitaria y el bienestar de la sociedad, para la cual cumple una labor muy importante.

 Su propia autodeterminación (tan remilgada) le ha permitido a su rector (en consenso con su primer círculo de colaboradores) de, por ejemplo, echar hacia atrás el regreso presencial a clases (así sea en su modalidad híbrida), decisión nada fácil si se toma en cuenta todo lo que esto ha implicado para no dejar de ofrecer servicios educativos de calidad pese a la modalidad en línea con que se proveen.

 El rector Christian Torres Ortiz ha sido enfático en que primero es la vida y salud de la comunidad y después todo lo demás, incluidas las limitaciones que, por más sofisticada que sea la tecnología, conlleva la educación virtual.

 Pese a este titánico esfuerzo por seguir respondiendo sin demérito a los retos que ha impuesto la emergencia sanitaria tanto para la institución como para la sociedad en general, la Universidad de Colima sigue padeciendo la no entrega de su cabal y justo presupuesto.

 El gobierno del Estado, en ese sentido, tiene, además de un adeudo moral importante, uno financiero que de verdad lastima en todos los sentidos la labor de la institución y que no parece, ante el escenario que afrontamos, que vaya a ser fácil de resolver si no hay una verdadera voluntad de este gobierno que termina pero sobre todo del que va a empezar de darle solución a ella.

 A la Universidad de Colima se le escamotea lo que la institución no ha dejado de proveer de verdad sin cortapisas: que es una educación de calidad para una población que la sigue viendo como su repositorio más importante para la formación profesional, ¿por qué entonces no responderle de la misma manera entregándole puntual los recursos esenciales para el cumplimento de su labor?

 El rector Torres Ortiz optó por una vía cordial de emplazamiento al gobierno del Estado con respecto al pago de su adeudo, todo ello con el fin de no poner en riesgo a la comunidad, pero esto no quiere decir de ninguna manera que la comunidad no pueda hacerse notar de una forma más enfática en su responsabilidad de solicitar lo que por ley le corresponde.

 Entre los compromisos de gobierno del Estado y los hechos recientemente por el presidente López Obrador se ha hablado de priorizar el adeudo que se tiene al salario de los trabajadores, pero poco se ha dicho del enorme adeudo que se tiene con la Universidad de Colima, ¿ese también se tiene contemplado cubrir a la brevedad?

 Como bien lo dijo el rector Torres Ortiz, uno de los retos que enfrenta nuestra máxima casa de estudios es mantener una vinculación sólida con el entorno, lo que conlleva implicarse con sus problemáticas y contribuir a resolverlas, sola o en sinergia con los tres órdenes de gobierno, pero si no se le respalda como debe ser (a través de la aportación de sus correspondientes presupuestos) tampoco se le puede exigir que esté a la altura y por encima de esas circunstancias, menos aún que se le pretenda intervenir con el pretexto de no tener la capacidad para estarlo.

 Ojalá, pues, que el gobierno del estado pronto se ponga al corriente de los rezagos financieros que tiene con la institución y aquellos que no dejan de atacarla reflexionen sobre el porqué la demanda para este ciclo escolar ha sido histórica pese a la enorme oferta de instituciones que ya ofrecen educación superior en la entidad.


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